Arquitectura tradicional, diseño sofisticado y bienestar frente al mar.
Ubicado en la playa de Sa Riera, Begur. Con una arquitectura inspirada en las casas tradicionales de la región y un diseño que combina la elegancia contemporánea con materiales naturales, este destino ofrece una experiencia única para los viajeros más exigentes.
Cada detalle ha sido cuidadosamente seleccionado para que los huéspedes se sientan como en un auténtico hogar mediterráneo. Las habitaciones han sido diseñadas como un refugio sofisticado, un espacio donde relajarse, trabajar y desconectar sin salir de la habitación.
Con un fuerte enfoque en el bienestar, algunas suites cuentan con amplias terrazas, soláriums, baños integrados con el exterior, duchas privadas o piscinas exclusivas.
Comodidad, estilo y autenticidad en cada detalle.
Con 38 habitaciones y suites cuidadosamente diseñadas, Finca Victoria ofrece espacios donde la comodidad y la sofisticación se encuentran en equilibrio. Materiales naturales, detalles artesanales y un diseño pensado para descansar, trabajar o simplemente desconectar, brindan una experiencia auténtica y plenamente mediterránea.
Materiales nobles, diseño cuidado y experiencias pensadas para el bienestar
Desde suelos de terracota artesanal y cerámicas locales hasta mobiliario tradicional y acabados en cal fina, cada detalle refleja la elegancia mediterránea. El hotel ofrece una experiencia integral con dos restaurantes y bares de cocina catalana dirigida por el chef Jordi Vilà, spa con hidroterapia, gimnasio, piscina privada con cabañas, y espacios como la sala de lectura o la zona de bienestar. Actividades como vela, yoga o ciclismo completan una estancia dedicada al confort y al estilo.
En los años 60, una familia belga se enamoró de un rincón escondido de la Costa Brava y decidió construir una casa para compartirlo.
Lo que empezó como un hogar privado pronto se convirtió en un lugar de encuentro, puertas siempre abiertas, mesas largas, veranos que parecían no terminar. Artistas, políticos y almas curiosas llegaban atraídos por la energía del lugar y por la sensación de que algo estaba siempre a punto de pasar.
Los días se alargaban hasta la noche, y las noches se llenaban de historias. Entre celebración y celebración, siempre había espacio para la calma, para esa magia silenciosa que hacía que todos se quedaran un poco más de lo previsto.
Años más tarde, dos familias catalanas, lideradas por Victoria, encontraron la finca y lo sintieron al instante. Decidieron preservar su esencia, no transformarla, sino dejarla seguir viva.
Hoy, Finca Victoria abre sus puertas al mundo como siempre fue: un lugar al que llegar, sentirse en casa y perder la noción del tiempo.
Un legado en su nombre, hecho para compartirse.